Ignorado el octavo mandamiento

Aquí y Ahora (La Razón), 23 abril 2017

Suele decirse, no sin razón, que lo primero que muere en toda guerra es la verdad; y esto ocurrió también en 1967 durante la guerrilla del Che. El primer choque armado se produjo el 23 de marzo en el cañadón de Ñacahuasu (palabra guaraní que pasó al castellano como Ñancahuazú), en circunstancias en que una de las dos patrullas que buscaba a los guerrilleros cayó en una emboscada tendida por ellos. El comunicado oficial fue emitido el 27, casi cuatro días después de los hechos. Y está lleno de afirmaciones que ninguna fuente militar pudo confirmar posteriormente. Sigue leyendo

Lechín en el laberinto del 9 de abril

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Aquí y Ahora en La Razón (Edición Impresa) /

 09 de abril de 2017/

Hace 65 años, un día como hoy ocurrió uno de los acontecimientos más importantes de la historia boliviana del siglo XX. Una insurrección popular triunfante acabó con un gobierno oligárquico y abrió paso a cambios trascendentales en la sociedad y el Estado.

La revolución boliviana ha sido considerada, con sobrada razón, junto a la mexicana de 1911 y la cubana de 1959, como uno de los procesos revolucionarios más significativos de América Latina. Que en el camino se hubiera estancado, que sus dirigentes más notables claudicaron, y que sus metas principales no hayan sido alcanzadas plenamente no disminuye para nada la relevancia del hecho histórico. Y como todo suceso de gran magnitud, el 9 de abril de 1952 tuvo protagonistas de carne y hueso, aquellos que con sus luces y sombras, sus fortalezas y debilidades, sus grandezas y miserias, dejaron una imborrable huella en la historia del país. Uno de ellos fue, sin ninguna duda, Juan Lechín Oquendo, líder histórico de la poderosa Federación de Mineros y de la Central Obrera Boliviana.

El 11 de abril de 1990, a 38 años de la culminación victoriosa de la insurrección, tuve el privilegio de entrevistar en Canal 13 por más de dos horas a este singular personaje. Una versión escrita, y por tanto resumida de este diálogo, se publicó en el libro Re cuentos (La Paz, 2002). Allí explico que no fue nada fácil centrar la atención del entrevistado en los sucesos del 9 de abril, dada la riqueza anecdótica de su relato testimonial que arrancaba de mucho más lejos. Cuando por fin logré que ingrese al tema, reveló con lujo de detalles los entretelones de la acción golpista del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Contó que fue él quien introdujo en la conspiración al ministro de Gobierno, Antonio Seleme (de ascendencia libanesa, como él mismo). Urriolagoitia había entregado el poder, desconociendo el resultado de las elecciones de 1951, a una cúpula militar que se deshacía en varias tramas golpistas simultáneas.

Sin embargo, la clave más reveladora del relato de Lechín es la manera cómo se consiguió la participación de los núcleos obreros de las principales fábricas de La Paz. Esa participación, junto a la de los mineros de Milluni y de otros centros mineros que marcharon sobre Oruro, fue decisiva. Convirtió un simple golpe de Estado en una insurrección popular triunfante. La experiencia que Lechín tenía de su contacto con las bases mineras facilitó el rol articulador que desempeñó en esa oportunidad. Pero también, en el sentido programático, él encarnaba las dos principales consignas movilizadoras del momento: la nacionalización de las minas y la reforma agraria. Propuestas que las grandes masas populares habían hecho suyas y que se las consideraba absolutamente ineludibles.

Lechín estuvo tan cerca del poder en esas circunstancias que era inevitable preguntarle cómo fue posible que la revolución boliviana de 1952 tuvo el desenlace que tuvo, a pesar de miles de trabajadores y campesinos armados que tenían la sartén por el mango, que eran los amos de la situación. La respuesta de don Juan no pudo ser más sincera: “Yo era un ignorante (…) no estaba preparado para la toma del poder (…). Ese fue mi gran error, lo he dicho veinte veces y lo repito ahora (…) era mi ignorancia la que no me permitió ver más adelante”.

Caso cerrado. Los políticos de ahora y de siempre tendrían que aprender esa dramática lección. No es suficiente estar en la cresta de la ola, hay que saber hacia dónde marchar.

¿Por qué vino el Che a Bolivia?

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Soria Galvarro / 26 de marzo de 2017/

No se puede entender la presencia del Che en Bolivia sin considerar elementos del contexto mundial.
Hemos llegado al medio siglo de un acontecimiento internacional ocurrido en territorio de nuestro país. La guerrilla comandada por Ernesto Che Guevara no fue un suceso exclusivamente boliviano, sino el resultado de un complejo entramado mundial de ese entonces. Por una parte, la Revolución cubana, de forma militante, solidaria y comprometida, empeñada en apoyar cambios revolucionarios en diversas partes del mundo, pero particularmente en América Latina. Esto implicaba desafiar al poder imperialista de Estados Unidos; convocar a las potencias socialistas de entonces, la Unión Soviética y China, a un rol más activo en la confrontación; y también emplazar a las corrientes políticas de izquierda a hacer abandono de ideas y prácticas fosilizadas, dogmáticas y adocenadas. Una frase resumía la idea central del momento: la tarea de todo revolucionario era “hacer la revolución”. Sigue leyendo

La (des)integración de América Latina

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Soria Galvarro / 12 de marzo de 2017/

Tiempos hubo en que nuestro país, a tenor de lo que pasaba en América Latina, se embarcó ciegamente en los procesos de integración. El más esperanzador de ellos en los años 70 fue, sin duda, el Acuerdo de Cartagena, más conocido como Pacto Andino, en cuyos inicios abarcaba efectivamente a la totalidad de los países de la región andina.

Innumerables encuentros, debates interminables, negociaciones de nunca acabar y, por supuesto, incalculables recursos financieros se invirtieron en los planes integradores. Era tal la confianza que se tenía en el éxito que sus impulsores soñaban despiertos diseñando, por ejemplo, una industria automotriz conjunta en la que cada país aportaría con determinadas piezas. Uno de los que permanece en los recuerdos por su sinceridad y entusiasmo era el general Arsenio Gonzales Rojas, infatigable impulsor de los acuerdos de integración. Sigue leyendo

Cárceles: bomba de tiempo

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Cárceles: bomba de tiempo

/Aquí y Ahora, La Razón, 29 enero, 2017/

Los recientes acontecimientos luctuosos que vienen ocurriendo en Brasil nos recuerdan que el grave problema de los regímenes penitenciarios tiene dimensiones continentales. Pero, como suele decirse “mal de muchos… consuelo de tontos”.

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Gas: ni despilfarro ni privilegios

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La Razón (Edición Impresa) / Aquí y ahora – Carlos Soria Galvarro

26 de febrero de 2017

Cualquiera que crea que un crecimiento material infinito es posible en un planeta físicamente limitado, o es un loco o es un economista”, la cita de Kenneth Boulding aparecida en un reciente artículo de Rafael Bautista, nos abre el camino para reflexionar sobre una información muy seria que circuló en días pasados: la demanda mundial de gas seguirá subiendo en los próximos 30-40 años y la del petróleo se mantendrá aunque sin crecer demasiado.

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SU TUMBA ES EL MAR

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“El Qh’echi”, su tumba es el mar

Puerto Montt, octubre de 2001. Una enorme multitud se ha congregado a orillas del mar en la curva de Pelluco al pie de una colina donde hay un pequeño barrio.

Él había bautizado con el sonoro nombre quechua Kay Huasi (“esta casa”) el hogar pionero que construyó en la parte más alta.  Después, algunos nuevos vecinos lo adoptaron para designar el lugar y así quedó en los primeros planos urbanísticos.

La orquesta ejecuta melodías clásicas mientras una pequeña embarcación en la que flamea la bandera tricolor boliviana se aproxima lentamente a la costa. El hijo mayor desciende de ella, y cuando las aguas alcanzan su cintura, vacía el contenido del pequeño cofre que lleva en las manos. Sus cenizas han quedado desparramadas en el mar, tal cual lo había dispuesto. Muchos de los circunstantes lloran mientras arrojan al agua las flores traídas para despedir al médico que, por más de un cuarto de siglo, había atendido a todos con esmero y dedicación. Sigue leyendo