Progreso Paz y familia

Urkupiña me trae simpáticos recuerdos de la infancia, puesto que nací en la provincia Quillacollo y viví hasta los diez años en las inmediaciones de su ciudad capital, pero no puedo dejar de relacionar a la Virgen con un amigo que había nacido en la misma fecha de la fiesta: 14 de agosto. Sus padres, minero de Asturias el uno y campesina de Andalucía la otra, combatieron en la Guerra Civil Española. Se llamaban Manuel Paz y María Márquez. Ellos hablaban muy poco de esa sombría y seguramente muy dolorosa parte de sus vidas, de 1936 a 1939. Y menos aún de la etapa posterior, cuando cientos de miles de españoles republicanos (socialistas, comunistas, anarquistas y de otras tendencias) tuvieron que cruzar la frontera derrotados, en muchos casos enfrentados entre sí, para refugiarse en Francia, país que tuvo inevitablemente que acogerlos en masa por su vecindad geográfica. Francia y el resto de las democracias europeas a título de “no intervención” fueron incapaces de frenar la brutal intervención de Hitler y Musolini, quienes sí apoyaron al generalísimo Franco en esa guerra civil, preámbulo de la Segunda Guerra Mundial. Sigue leyendo
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Intento válido para rescatar la memoria

No podemos olvidar, por ejemplo, que en el cuartel militar de Viacha, convertido en prisión durante el régimen de Hugo Banzer Suárez, en 1972 una prisionera política dio a luz a una niña, bautizada por los presos como Libertad Bolivia.

La película Olvidados, ¿es una “redención de la dictadura”? Tengo la impresión de que la denuncia es más que contundente. Pesa más en el conjunto que la tardía confesión. A lo largo del film, los espectadores se identifican y se solidarizan con las víctimas de la represión y no con el personaje que, si bien está claro que goza de impunidad, tiene su propia cruz de remordimientos. Su arrepentimiento casi póstumo no le alcanza para redimirse, pesan más sus crímenes como operador de un esquema dictatorial. Sigue leyendo

Siete décadas

Se puede hacer periodismo siendo militante sin caer en el sectarismo partidario

Decía Guillermo Francovich, el casi olvidado pensador boliviano, que cuanto más años vivimos las personas nos quedamos más solas, pues familiares, amigos, compañeros, colegas y conocidos nos van abandonando en el camino, adelantándose en la partida. Hace ya varios años que me asalta esa sobrecogedora sensación, casi no pasa una semana en que no me entere de sensibles fallecimientos, al punto que cuando abro las páginas del periódico me asomo a la sección de avisos necrológicos con el temor de recibir una sorpresa: alguien más que ya se fue. Sigue leyendo