Aquí y Ahora, La Razón. ¿Se caen de maduros?

¿Se caen de maduros?

Han reincidido tantas veces, que la imagen global que se tiene del Tribunal Electoral es deplorable

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Soria Galvarro

00:06 / 24 de mayo de 2015

Poqospa, poqospa, laq’aqamullanqa” dice una onomatopéyica expresión quechua. Nos advierte que, en fin de cuentas, lo que tiene que ocurrir, ocurrirá, pues, como la fruta, madurando, madurando, terminará por caer. Sin embargo, cae a veces cuando ya no es aprovechable por su avanzado estado de descomposición. Y surge la moraleja: la fruta debe ser cosechada a tiempo, hay que hacerla caer antes de que se pudra. La frase se nos vino a la mente al pensar en lo que viene sucediendo en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), ¿vamos a esperar que se caiga por sí solo o haremos algo?

El comportamiento democrático de la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, reiterado en numerosas oportunidades, está pidiendo a gritos que acabe la chacota. No se trata de un caso aislado o de simples errores de sus integrantes. De lo que estamos hablando es de una degradación paulatina de la conducta individual de ellos y ellas, y de la adopción de decisiones colectivas contradictorias, erradas y poco fiables. Han reincidido tantas veces en este comportamiento, que la imagen global que se tiene es deplorable; este órgano de poder ha perdido toda credibilidad. Quienes consideren que todavía les queda un saldo de dignidad harían bien en renunciar a sus cargos, de modo tal que se precipite y se facilite esa ineludible renovación.

A estas alturas está claro para todos, incluso para gran parte del oficialismo, que no se hizo una adecuada selección de las personas que debían formar parte del TSE y de la mayoría de los Tribunales Departamentales Electorales (TDE); que al momento de nombrarlos no se valoró la capacidad y los méritos, como manda la Constitución y la ley. Al parecer se priorizó adhesiones político-partidarias que no tardaron en aflorar, y han descalificado al Órgano en su conjunto. Peor aún, hay indicios de que existió una suerte de cuoteo entre ciertos “poderes fácticos” que conforman el bloque gubernamental. Se sabe, por ejemplo, que los cooperativistas mineros designaron por lo menos a uno de los vocales.

No obstante, también hay que mencionar que la ciudadanía en general tuvo una actitud pasiva, meramente contemplativa en el proceso de tales designaciones, como si los dos tercios en la Cámara de Diputados fueran suficiente garantía para que se apliquen por lo menos algunos de los principios mencionados en la Ley del Órgano Electoral, como: Imparcialidad “(…) actúa y toma decisiones sin prejuicios, discriminación o trato diferenciado que favorezca o perjudique (…) a una persona o colectividad”; y Autonomía e independencia (“No recibe instrucciones de otro Órgano de poder público ni presiones de ningún poder fáctico”).

Una ciudadanía atenta y movilizada hubiera recurrido oportunamente a todos los resquicios legales que permiten denunciar y, en su caso recusar, a autoridades que no reunían los mínimos requisitos para tan altas y delicadas funciones. No lo hicimos, y eso nos vuelve corresponsables. Pero quien más se arriesga a sufrir los efectos perniciosos del descalabro del TSE es el propio partido gobernante.

Si asimilando las lecciones recientes y teniendo en sus manos la posibilidad de rectificar esta situación, no lo hace, más temprano que tarde las urnas le harán pagar las consecuencias.Imposible dejar de mencionar en las actuales circunstancias a Rubén Vargas, notable periodista y hombre de letras recientemente fallecido. Él demostró con su trabajo en la antigua Corte Nacional Electoral lo que se puede hacer en pro del fortalecimiento democrático cuando hay honestidad e idoneidad. El pueblo boliviano se merece un Órgano Electoral con esa calidad de personas.

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Aquí y Ahora, La Razón. La revolución del celular

  BARRAGAN celular

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Soria Galvarro

00:00 / 10 de mayo de 2015

“Todo saber filosófico brota de un medio cultural que forma el horizonte desde el cual cada época histórica tiende a ponerse en claro consigo misma”, nos dice un divulgador de conocimientos. Lo cierto es que se puede incursionar en el campo filosófico a partir de preguntas clave sobre aspectos aparentemente sencillos del acontecer cotidiano. Por ejemplo, interrogarnos si el teléfono celular sería capaz de provocar cambios en las relaciones sociales en un futuro cercano, incluso poniendo en cuestión la continuidad del sistema capitalista predominante en el mundo. En otras palabras, si el intruso aparatito que poseemos ya la gran mayoría de terrícolas encierra una potencial función transformadora, poco menos que revolucionaria. Eso es precisamente lo que hace Carlos Barragán Vargas en un pequeño libro titulado La revolución del celular.

Barragán es tarijeño, ingeniero de minas egresado en Oruro y con una extensa labor docente en temas de su especialidad, alguna vez senador por ese departamento y ministro de Minería y Metalurgia. Para llegar al corazón de su propuesta, enumera primero los cambios dramáticos que se han ido produciendo en distintas regiones del mundo. Se pronuncia sobre el proceso que viene ocurriendo en el país desde hace casi una década (con sus comprensibles “errores, incongruencias, insuficiencias y corruptelas…”). Alerta sobre el gran conflicto que se avecina en nuestro exhausto planeta cuando millones de seres se lancen a una ciega lucha por la sobrevivencia, situación en la cual las fuerzas conservadoras podrían optar por soluciones perversas e irresponsables, más feroces que los fascismos del siglo XX. Critica a la izquierda que se paralogiza en vez de analizar los procesos en curso, pretendiendo encontrar soluciones en la interpretación de los textos clásicos. Propone sin tapujos revisar algunas tesis del viejo Marx que los datos empíricos de la realidad habrían refutado.

Finalmente arriba al meollo de la cuestión: numerosos artefactos descubiertos (o más bien inventados) por el hombre permitieron saltos enormes en su desarrollo civilizatorio. El hierro, el arado, la imprenta, la máquina de hilar, el vapor, los motores a explosión y la computadora están en esa larga lista. “Ahora es el turno del celular”. Un aparato más perfeccionado y completado, “celular integral” lo llama Barragán, podría ayudar a mejorar la organización de la sociedad y redundaría en seguridad para los ciudadanos del mundo entero.

Algunas funciones, fácilmente incorporables al celular gracias a las actuales tecnologías, serían: dinero electrónico, carnet electrónico de ciudadanía, recaudación de impuestos, control de las transacciones mercantiles y financieras, registro de bienes inmuebles, registro de derechos y otros. De generalizarse estos procesos y ser asumidos por los Estados, disminuirían sustancialmente los litigios por conflictos de posesión, la circulación de dinero negro, la corrupción y la delincuencia. Se registrarían los movimientos diarios de la gente, se atendería mejor la salud y el transporte público y una serie de ventajas parecidas. La posible aplicación de estas alternativas implicaría un cambio en los conceptos de privacidad, la cesión de una parte de ella al control de los equipos computacionales y una participación destacada de los jóvenes, como principal fuerza motriz de los cambios.

Barragán concluye su trabajo arengando: “¡Ciudadanos del mundo, uníos! ¡Luchemos por la implantación del celular integral!”. Como para pensarlo, ¿verdad?

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Libro…“BARBIE-ALTMAN…de la Gestapo a la CIA”

A comienzos de febrero de 1983, cuando ejercíamos la Dirección de Noticias de Televisión Boliviana, Canal 7, fuimos involuntarios testigos de un acontecimiento noticioso de ribetes internacionales: la expulsión del criminal nazi Klaus Barbie, conocido en Bolivia como Klaus Altmann, el nombre falso que asumió para afincarse aquí.

Se nos encomendó la tarea de hacer un reportaje del acontecimiento procurando una entrevista con el mencionado personaje. Cuando hicimos contacto con los entonces Ministro de Informaciones, Mario Rueda Peña, y Subsecretario del Ministerio de Interior, Gustavo Sánchez, fuimos informados que periodistas independientes habían declinado la invitación que se les formuló para realizar este trabajo, y que en tal virtud se había decidido permitir a Canal-7 la realización de la cobertura.

Descargar aquí el libro completo:  BarbieEdD (actualizado 3.4M)