SU TUMBA ES EL MAR

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“El Qh’echi”, su tumba es el mar

Puerto Montt, octubre de 2001. Una enorme multitud se ha congregado a orillas del mar en la curva de Pelluco al pie de una colina donde hay un pequeño barrio.

Él había bautizado con el sonoro nombre quechua Kay Huasi (“esta casa”) el hogar pionero que construyó en la parte más alta.  Después, algunos nuevos vecinos lo adoptaron para designar el lugar y así quedó en los primeros planos urbanísticos.

La orquesta ejecuta melodías clásicas mientras una pequeña embarcación en la que flamea la bandera tricolor boliviana se aproxima lentamente a la costa. El hijo mayor desciende de ella, y cuando las aguas alcanzan su cintura, vacía el contenido del pequeño cofre que lleva en las manos. Sus cenizas han quedado desparramadas en el mar, tal cual lo había dispuesto. Muchos de los circunstantes lloran mientras arrojan al agua las flores traídas para despedir al médico que, por más de un cuarto de siglo, había atendido a todos con esmero y dedicación. Sigue leyendo

La coherencia, otra vez

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Si hay algo que los ciudadanos descubren con extrema facilidad y repudian es la falta de coherencia.

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Soria Galvarro/ 01 de enero de 2016.

Al repasar las columnas que cada quincena publiqué el año ya pasado, descubro una constante que al parecer me obsesiona: si hay algo que los ciudadanos descubren con extrema facilidad y repudian es la falta de coherencia. Es decir, cuando lo hecho no concuasa con lo dicho. Decir una cosa y hacer lo contrario es la mejor manera de anotarse puntos en contra; y esto no se arregla con abusivas, millonarias y machaconas campañas de propaganda en los medios… Las estrategias que venden gato por liebre, propias del marketing político, pueden alcanzar logros parciales; son capaces de obtener “resultados” a pedido de sus clientes, pero a la vuelta de muy poco, tales éxitos se muestran efímeros y deleznables.

Se cumple el viejo adagio atribuido a Lincoln de que se puede engañar todo el tiempo a una parte del pueblo, o una parte del tiempo a todo el pueblo, pero nadie puede engañar todo el tiempo a todo el pueblo.

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