Un museo de arte a gran atura

apcDesde comienzos de la década de los años 70 quienes vivíamos en Ciudad Satélite, en El Alto, conocíamos una inmensa mole de cemento que llamábamos con sorna “monumento a CONAVI”. Era un enorme tanque de agua, sujeto en pilares de concreto a una altura de casi cuatro pisos. Fue levantado por el Consejo Nacional de Vivienda y jamás, ni un solo día, sirvió para lo que supuestamente había sido construido, a un costo seguramente millonario y con las “coimisiones” que son de suponer.

Tres décadas después tenemos allí funcionando el Museo de Arte “Antonio Paredes Candia”.

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Aniversarios

Es bien sabido que los aniversarios redondos adquieren una especial significacion particularmente cuando se trata de hechos históricos.

El gobierno de Bautista Saavedra, por ejemplo, debido sobre todo a sus líos internos, hizo una celebración discreta de los primeros cien años de la fundación de Bolivia, pero publicó un monumental libro que recuerda la fecha y que ahora es un orgullo de cualquier biblioteca pública o privada que lo contenga. Seguramente los coleccionistas pagarían una fortuna por poseer un ejemplar.

En 1975, bajo la dictadura fascista de Banzer se conmemoró el Sesquicentenario (150 años) y quienes resistiamos en la clandestinidad recordamos que una de las “hazañas” del regimen banzerista fue la detencion de la poeta Alcira Cardona Torrico por haber publicado un periódico de Alasitas con el nombre burlesco de Khesti Centenario (khesti en aymara significa, sucio, podrido, maloliente). Recuerdo la valiente actitud de Antonio Paredes Candia que encabezó a los escritores que se constituyeron en la DOP y se declaron presos en solidaridad con Alcira. Por esos días circularon muy restringidamente unas carísimas monedas de oro, en las que se había acuñado, a un lado la efigie de Bolivar, y en el otro… nada menos que la del propio Banzer. Para resistir tan atrevida comparación entre el Libertador y el Dictador, el anónimo chiste popular inventó que la una era la cara y la otra el culo de la moneda. Sigue leyendo