La tortura

El cambio social es inconcebible e inviable sin democracia y sin derechos humanos

Pueden ser discutibles las virtudes o defectos de la reciente película Olvidados, pero no la pertinencia de abordar temas históricos, entre otros el de la tortura. Desempolvemos algunas reflexiones al respecto.

La tortura, entendida como coerción física o psicológica ejercida sobre las personas, tiene una larga data. Algunas civilizaciones prehispánicas la utilizaron mezclada o confundida con rituales religiosos. Durante la conquista ibérica y en el amplio espacio de la Colonia era una práctica corriente, aplicada sobre los pueblos sometidos. Testimonios históricos irrefutables así lo confirman, y en el caso del cronista indo-mestizo Waman Poma de Ayala además se ilustran con dibujos impactantes. Sigue leyendo

Intento válido para rescatar la memoria

No podemos olvidar, por ejemplo, que en el cuartel militar de Viacha, convertido en prisión durante el régimen de Hugo Banzer Suárez, en 1972 una prisionera política dio a luz a una niña, bautizada por los presos como Libertad Bolivia.

La película Olvidados, ¿es una “redención de la dictadura”? Tengo la impresión de que la denuncia es más que contundente. Pesa más en el conjunto que la tardía confesión. A lo largo del film, los espectadores se identifican y se solidarizan con las víctimas de la represión y no con el personaje que, si bien está claro que goza de impunidad, tiene su propia cruz de remordimientos. Su arrepentimiento casi póstumo no le alcanza para redimirse, pesan más sus crímenes como operador de un esquema dictatorial. Sigue leyendo